Trabajar con la Fundación
El Buen Pastor ha significado mucho en mi vida pues he podido
poner al servicio de la mujer mas pobre y necesitada de Colombia
los dones que Dios me ha dado a mi. MVH
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Trabajar por la fundación me ha hecho sentir útil
a la sociedad y ha llenado el vacío de mi corazón.
RPC
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Me llamo Victoria tengo 29 años he vivido una vida no
muy emocionante pero un tanto conflictiva. Desde niña
me tocó entender que jugar no era muy buena alternativa
para mi, ya que debía ayudar a mi madre con todos sus
quehaceres entre ellos el cuidar a mis hermanos menores, para
ella no era fácil, le tocaba esa tarea solita.
Estando de trece años mi madre murió y todos nosotros
pasamos a manos de diferentes personas y crecimos sin vernos
durante otros trece años. Cuando tenía quince
años conocí a un chico de mi misma edad y con
él tuvimos un niño que significa mucho en mi vida
.
Este chico me abandonó y para poder sobrevivir con mi
hijo tuve que irme a la prostitución. Trabajé
en esto durante 4 años en los cuales recibí mucho
maltrato hasta que tuve la oportunidad de conocer a las Hermanas
del Buen Pastor.
Ellas me enseñaron a valorarme y me capacitaron en confección.
Hoy trabajo en una empresa donde recibo mi salario por un trabajo
digno. Esto fue posible gracias al plan padrino que me apoyó
en mi capacitación y la educación de mi hijo.
Hoy doy gracias a Dios por haber tenido una oportunidad tan
maravillosa y le pido a Dios que muchas mujeres puedan tener
la oportunidad que yo tuve. Victoria Eugenia
***
Quiero agradecerles toda la orientación espiritual que
me dieron. Aunque aparentemente todo se vea igual, hay muchísimas
cosas que cambian en mí. Yo veía la vida de manera
muy diferente: veía que nada tenía sentido, no
sabía para donde iba; estaba desubicada y me estaba yendo
por el camino de las drogas cuando entré a este lugar.
Al escuchar a las Hnas. G. y D. me dí cuenta que mi vida
se estaba perdiendo, pero gracias a Dios me mostró un
gran lugar para orientar y organizar mi vida.
Lo digo, porque yo le pedía mucho a Dios y le decía
que no era capaz sola, que me mandara algo o alguien que sin
conocer lo que estaba pasando me orientara, y le pedí
muchísimo.
Cuando la entrevista le dije: Dios si ésto es para mí
bien, mi progreso, y para coger impulso para una buena vida,
regálamelo. Y aquí estoy, y me voy feliz, porque
me siento grande, valiente, segura, de enfrentar las cosas.
Mil y mil gracias. Entrar a este lugar fue lo mejor que ha pasado
después de tener mi hijo. Ya no soy débil, ni
me confunde lo que pasa.... Yutdalby